Contra viento y marea las fiestas de Quito mantienen lo más tradicional de su celebración: el evento taurino. La histórica Plaza Belmonte, construida en 1919, nuevamente se viste de luces este diciembre para acoger a un público que, sin duda, copará los tendidos. Un capítulo más de nuestra historia taurina se escribirá este año, y estará marcado por la presencia de los mejores representantes de la torería mundial, porque solo ellos son dignos de la afición quiteña.

José Luis Cobo, empresario y ganadero, acierta una vez más al convocar a los toreros más destacados del escalafón. Como es costumbre, el Festival Virgen Esperanza de Triana presenta un cartel de envidia para cualquier plaza de toros del mundo. Este año serán los españoles Enrique Ponce y David Fandila “El Fandi”, quienes junto al francés Sebastián Castella, harán el paseíllo esa noche, con la imagen de la Virgen a hombros, en un escenario iluminado por el destello de miles de velas que los aficionados encenderán con devoción en su honor.

Cada diciembre el silencio en este histórico templo de la tauromaquia se ve interrumpido con canciones que exaltan a la Virgen. Son rezos que piden y agradecen al son de guitarras, palmas y castañuelas; son emociones que se expresan a flor de piel en la noche quiteña; son el cúmulo de emociones de una afición que se resiste a dejar morir esta arraigada tradición.

Para el segundo día de esta temporada se espera un verdadero hito que trascenderá al anecdotario taurino. Andrés Roca Rey, torero peruano que ha sacudido el tablero de posiciones entre las grandes figuras, actuará en solitario por primera vez en su vida, y lo hará en Quito.

La ilusión por un nuevo diciembre está latente en la mente de los quiteños. Las puertas de la emblemática Plaza Belmonte, insigne representante de nuestra cultura ancestral y patrimonio cultural de la ciudad, se abrirán cada año para dar cabida a aquello que nos hace vibrar: la fiesta brava.

 

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