Por: Mercedes Núñez

OASIS DE NATURALEZA E HISTORIA

Al vivir en zonas urbanas muchas veces perdemos el contacto con la naturaleza; es por ello que al tener un tiempo para salir de la rutina, lugares como el Parque Histórico de Guayaquil nos pemiten reconectarnos con el medio ambiente y nosotros mismos.

En sus ocho hectáreas de terreno no solo contiene la flora y fauna características de la región, sino su maravillosa historia, lo que lo convierte en un destino interesante para niños y adultos.

El Parque Histórico de Guayaquil fue creado por iniciativa del Banco Central de Ecuador, con el objetivo de preservar para las futuras generaciones lo mejor de la vida silvestre, de las tradiciones, y de la antigua arquitectura urbana de la ciudad. Actualmente es administrado por la Empresa Pública de Parques Urbanos y Espacios Públicos y el Ministerio de Turismo.

El parque está dividido en tres categorías: zona de vida silvestre, zona urbano arquitectónica y la de exposición de tradiciones.

Zona de Vida Silvestre

En su primera parte, el lugar está rodeado de bosques, manglares y otras variedades de árboles, como el platanillo, que crece naturalmente alrededor del Río Daule. En toda el área hay bancos rústicos de madera para que el recorrido, que toma entre una y dos horas, no sea tan pesado.

El tour se puede realizar con guía, solicitándolo en la entrada sin ningún costo, o por su propia cuenta siguiendo el camino diseñado para no perderse. Cada sección tiene un letrero informativo en español, inglés, quechua y además está en formato braille.

Esta zona fue construida como un zoológico de inmersión, es decir, como un hábitat natural en el cual los animales disfrutan de casi total libertad. Aquí se puede encontrar al venado de cola blanca, mapaches, tigrillos, osos perezosos, tortugas y caimanes.

Además, hay una gran cantidad de aves que residen en el parque, como papagayos, loras, patos, la depredadora águila arpía, flamingos, entre otros. Y no puede faltar la parte preferida de los niños, “La Isla de los Monos”, donde se puede observar a inquietos y traviesos primates jugar entre sí.

Zona Urbano Arquitectónica

En el año de 1896 un voraz incendio arrasó con la ciudad, dejándola parcialmente destruida. Sin embargo, gracias al trabajo de expertos, se devolvió la vida a estas antiguas construcciones que fueron restauradas y transportadas hasta el parque, logrando así una perfecta recreación de Guayaquil del siglo pasado.

En esta sección se aprecia una pequeña reproducción de lo que era el Malecón de 1900, con una espectacular vista al Río Daule y a la hermosa ciudad de la Perla del Pacífico. Adicionalmente se encuentran museos, restaurantes, cafeterías, agencias bancarias, talleres de oficios tradicionales y el ex Hospicio Corazón de Jesús, una propiedad del siglo XIX que fue restaurada para convertirse en el Hotel del Parque, el primer hotel boutique de lujo en Guayaquil.

Otro atractivo es la representación del medio de transporte que se utilizaba en 1866 en Guayaquil: el carro urbano, para lo cual se instalaron 715 metros lineales de rieles del ferrocarril.

Zona de Tradiciones

Esta parte no solo invita a un reencuentro con el pasado, sino que nos abre las puertas a un mundo rural conocido por pocos.

La llamada Casa Campesina nos enseña más acerca de la vida de los agricultores que trabajaron en los campos de arroz, plátano, café y cacao. Aquí se observa los utensilios que utilizaban en ese entonces y la distribución de la vivienda rural. La Casa Hacienda es un edificio restaurado y reconstruido, donde se puede conocer sobre las zonas de secado de cacao y las bodegas de almacenamiento.

Estas casas se encuentran entre huertos de plantas medicinales, hortalizas y árboles de cacao, dándonos una idea de cómo vivía la gente en el campo en esa época, tanto los empleados como los hacendados.

La comida costeña

Después de este mágico recorrido no puede faltar una degustación de la gastronomía característica de la costa.

En pequeños quioscos se ofrecen bebidas a base de coco, naranja, mora, tamarindo y otras frutas tropicales; además una amplia variedad de piqueos típicos, como torrejas de choclo, maduro con queso, muchines, empanadas, tortillas de verde y helados caseros. Los precios oscilan entre $1 y $2 dólares.

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