Por: Caridad Vela

Nuestro querido Julio Rivas emprendió un viaje sin retorno. En un frío amanecer empacó sus recuerdos para siempre, dejándonos viva en la memoria su mirada perdida en el horizonte. Lo imagino sonriendo desde lo alto al despedirse, mostrando un equipaje en el que lleva el enorme cariño que recibió de sus amigos y el gran respeto que tuvo a esta, su ciudad, de la que tanto alarde hizo.

Un papel en blanco, desafiante, me mira de frente desde hace varios días. ¿Qué esperas de mí?, le pregunto a pesar de saber la respuesta. “Arranca”, me dice, “ten valor y habla con el corazón, no pienses, siente, Julio escuchará tu silencio”. Miro de vuelta al papel, mi corazón es pequeño al compararlo con la grandeza del destinatario de estas palabras que serán escuchadas desde lo alto.

En los pasillos de CLAVE! se menciona su nombre día tras día. Julio fue nuestro amigo y valioso colaborador. Las lágrimas se deslizan entre palabras cortas de incredulidad mientras escalofríos de dolor inundan el ambiente. Expresiones de cariño, de admiración y respeto, hablan del gran hombre con el que compartimos intensas horas de trabajo y al que tuvimos el privilegio de conocer.

Te extrañamos mucho, querido amigo. Junto a ti vivimos las más místicas experiencias en el Centro Histórico de Quito. Tus palabras escritas permitieron que gritemos al mundo la maravilla de nuestro patrimonio y los tesoros que alberga. Amigos que llegaron de los rincones más alejados del planeta fueron guiados de tu mano por los más recónditos lugares de nuestra historia, de ese patrimonio cultural que tan propio lo sentiste y que tanto amaste. La buena fortuna tocó nuestras vidas cuando te conocimos y logramos que seas parte de nuestro equipo, pues tu coloquial forma de escribir nos llevó a vivir experiencias con tan solo leerte.

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Las campanas de las iglesias que recorriste sonarán en recuerdo tuyo, tu nombre quedará escrito en piedra en nuestros corazones, y tu presencia se sentirá en cada esquina de esta ciudad. Tu amistad y conocimientos son el legado que nos dejas para no olvidarte jamás.

Hasta un nuevo encuentro, va un abrazo que envuelve mucho más de lo que estas palabras logran decir, pues el homenaje que merece alguien de tu valía es digno de mejores plumas. Hasta pronto, amigo Julio, desde el fondo de nuestros corazones te agradecemos por entregarnos los mejor de ti.


Our dear Julio Rivas left on a trip without return. In a cold dawn he packed his memories forever, leaving behind a vivid memory of his dreamy gaze lost in the horizon. I imagine him smiling from high above in his farewell, taking with him a baggage full of the enormous warm feelings he received from his friends and the great respect which he had for this city, his city, which he exalted so profusely.

A blank paper has been challenging me for several days now. ‘What are you expecting?’ I ask even if I know the answer ‘Get started and speak from the heart; do not think, let yourself sink into the feeling, Julio will listen to your silence’. I stare back to the screen in my lap-top; my heart feels small when compared to the greatness of the addressee who will now listen to these words from high above.

His name is mentioned everyday in the halls of CLAVE!  Julio was our friend and valuable colleague. Tears roll down and short words are mumbled with incredulity while waves of pain flow in the environment. Expressions of endearment, of admiration and respect speak of the great man with whom we shared intensive hours of joint work, and with whom we had the privilege of being acquainted in a most familiar way.

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We miss you very much, dear friend. We experienced the most meaningful events in the Historical Downtown of Quito with you. Your written word enabled us to shout out loud with pride the marvels of our heritage and the treasures it holds. Friends from the most remote areas of the planet were guided by your hand thru the most hidden nooks of our history; of that cultural heritage that you made yours and that you loved so much. Good fortune knocked at our door when we met you and you became part of our team, your colloquial writing style will always take us to places and moments worth reliving.

The bells of the churches that you have so often toured will toll in remembrance of you; your name remains written in stone in our hearts; your presence will be found at the turn of every corner in this city. Your friendship and knowledge are the legacy you leave behind. We will never forget you.

Until we meet again, here goes a hug that embraces much more than what these words achieve to portray; the homage you deserve is worthy of a much more inspired writer. So long, dear friend, from the bottom of our hearts we thank you for giving us the best of you.

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