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VIVIENDO DENTRO DE UN BOTTICELLI

Cuenta la historia que desde un bosque de olivos en Uruguay se trasladó la madera para elaborar los marcos de las ventanas de lo que hoy es Boutique Hotel Cultura Manor. El trayecto se hizo en barco desde Montevideo, a través del peligroso Estrecho de Magallanes, para llegar al Puerto de Guayaquil y partir de ahí, a lomo de Mula, hacia su destino final: Quito.

Anécdotas como esta existen por doquier en la arquitectura de la solariega casa, que se enriquecen con lo acontecido durante el actual proceso de restauración. Por ejemplo, se aprovechó de moderna tecnología para trasplantar diez palmas de Quito con 14m de altura que dan forma al bello jardín que rodea esta histórica casa.

Siete años tomó restaurar esta Noble Casa construida en la época post colonial. La multiplicidad de detalles originales que se debían recuperar en el interior requirieron de mucha devoción en cada paso del proyecto. Sus fachadas de paredes blancas con dos pisos de altura , coronadas con torretas, con el tradicional techo de teja verde y una gran terraza.

La casona recibió el Premio Ornato de nuestra ciudad, de 1933 y después de su restauración fue reconocida como el Mejor Proyecto Turístico de Quito, y además recibió Mención Oficial en Habitat III.

Estos históricos muros que antaño fueron la sede del club más antiguo y prestigioso de la ciudad, donde la Haute Société se congregaba a discutir de negocios y política, hoy están listos para recibir a los más sofisticados viajeros del mundo proponiendo un estilo de decoración que fusiona las escuelas de arte de Quito y Florencia.

En la primera planta están la recepción, el restaurante, el bar estilo Art Deco, y la magnífica biblioteca con su panelado de madera original, donde se encuentra una estupenda colección de libros, antigüedades y mucho arte. El fuego se enciende cada tarde en las dos amplias chimeneas de piedra, que en armonía con la luz de abundantes velas,crean una acogedora atmósfera que rememora el estilo de vida de esa época. Cómodos sillones de cuero y la compañía de una copa de vino seducen al huésped a vivir la magia de Cultura Manor.

El restaurante, decorado con cerámica andaluza, parece haber sido robado del corazón de Sevilla. Delicias culinarias de preparación diaria, panes recién horneados, mermeladas

hechas en casa, fina pastelería y más, deleitan el paladar más exigente. Los mejores sabores de la gastronomía ecuatoriana, elaborados bajo el proceso de cocción lenta en la cocina diseñada por un Chef Michelin, integran el original menú que se ofrece diariamente, combinando nuevos y excitantes sabores y aromas para satisfacer el apetito de nuestros huéspedes.

Las escaleras de la galería que llevan al segundo piso, son literalmente, donde arranca un paseo a través de la obra del maestro del Renacimiento, Sandro Botticelli. Los frescos evocan las aventuras en tierras lejanas de Persephone. La Primavera de Botticelli que describe sus viajes y los cambios de las estaciones en el mundo.

En las paredes de habitaciones, baños y áreas sociales, otras obras de Botticelli toman vida, el realismo mágico permite a los elementos que las integran salir de las pinturas y libremente ubicarse en las áreas que prefieren, haciendo suyo cada espacio que ocupan.

Como ocure con Nacimiento de Venus, en la habitacion uno, o la Primavera, en la habitacion tres, la Diosa Athena, en la habitacion cinco, o en del Juicio de París, en la habitacion seis, un viaje histórico cultural a través de las obras del famoso maestro donde todo forma parte de un concepto magistralmente desarrollado y armoniosamente realizado.

Las puertas de las habitaciones, talladas a mano por la más antigua artesana de San Antonio de Ibarra, son otra obra de arte. Las camas, fueron cuidadosamente diseñadas y elaboradas a mano con maderas nobles, e introducen el Exclusive Dreams Mattress diseñado en conjunto con la mundialmente reconocida fábrica de colchones Simmons. Almohadas y edredones de pluma de ganso, y sábanas de la más alta calidad de algodón egipcio, garantizan un absoluto descanso. Los espaciosos cuartos de baño tienen un impecable diseño interior, y están dotados con bañeras antiguas de pata de león y modernas duchas tipo cascada.

En el último piso está la terraza ajardinada donde un delicioso lounge, solárium, spa, con comodísimas tumbonas, presentan el mejor lugar para relajarse en Quito. Desde ahí se disfruta de la magnífica vista que abarca tres casas patrimoniadas y la Iglesia de Santa Teresita, uno de los dos templo góticos que existen en nuestra ciudad.

Cultura Manor está situado donde termina la ciudad vieja y donde nace la moderna, a pocos pasos de todo cuanto ocurre en arte y cultura en Quito, y desde donde se divisan las cúpulas de las iglesias del Centro Histórico. Museos, teatros, galerías de arte, el Mercado Artesanal y tiendas de todo tipo, restaurantes y bares, se despliegan en los alrededores.

László Károlyi, propietario y diseñador del hotel, incansable Emprendedor que no cesa hasta ver materializados sus sueños, recibe a sus huéspedes según la antigua tradición de su familia: una copa de champagne y la invitación a disfrutar de la total exclusividad que una estadía en Boutique Hotel Cultura Manor permite.

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